Cañada Real Galiana: la última vergüenza

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La Cañada Real Galiana tiene un total de 400 kilómetros desde La Rioja a Toledo. Por nuestra Comunidad discurre un tramo de 93 kilómetros, pero el foco de conflicto son los 14,4 que discurren por zonas limítrofes a la capital. Afecta también, además de a la ciudad de Madrid, a Coslada y a Rivas Vaciamadrid.

La Cañada nació por la inmigración rural de los años cincuenta y sesenta que llevó a ocupar de forma irregular esta vía con chabolas que brotaban durante la noche. Se creó así una ciudad lineal -su anchura es de 30 metros- no planificada, no regulada e ilegal.

El asentamiento creció en las siguientes décadas, primero por la llegada de madrileños expulsados del centro o que optaron por comprar allí una segunda residencia y de población gitana, y en los años noventa con inmigrantes extranjeros (fundamentalmente, marroquíes y rumanos) y personas de otros poblados chabolistas desmantelados (Las Barranquillas, El Salobral, etc.), ya que actualmente es el único que queda oficialmente sin desmantelar. Actualmente hay contadas unas 2.300 viviendas y casi 200 naves industriales. Suponen casi 8.000 personas viviendo allí de forma “irregular”.cañada real guadiana

La Comunidad de Madrid lleva años intentando dar solución a este problema pero la solución encontrada no gusta a todos y con razón. Solo prometen solucionar lo más fácil: el tramo de la Cañada que puede convertirse en suelo residencial e integrarse en el mercado inmobiliario. Es decir, los que pueden pagar, tendrán suelo urbano; los que no, más de la mitad, casi 4.500 personas, seguirán viviendo en un inframundo a escasos kilómetros del centro de Madrid. Dicen que la realidad es difícil; es verdad: allí conviven familias sin recursos con traficantes de droga, coches que se caen a trozos con BMWs o Porsches de altísima gama. Pero la Comunidad no quiere mirar a los que viven allí porque no tienen otro sitio donde vivir.

Desde estas páginas no abogamos por regalar viviendas a nadie, pero sí por tratar a todas las personas con dignidad.

Revista Autogestión

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